Tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios
Sobre este episodio
Nuestro sumo y eterno sacerdote Jesucristo con su sacrificio y entrega de su cuerpo y su sangre, nos ha abierto la entrada al santuario y nos ha dado acceso libre a nuestro Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza