Fijémonos los unos en los otros, para estimularnos a la caridad y a las buenas obras
Sobre este episodio
La misericordia de Dios es tan grande que nos ha hecho poder entrar con acceso libre al santuario, a través de Cristo Jesús, que con su entrega generosa y derramando su sangre nos ha dado ahora la certeza de la salvación y Él mismo como sacerdote, nos preside y nos invita a purificarnos, a tener un corazón sincero y nos llama a estimularnos mutuamente en la práctica de la caridad y de las buenas obras.