Ya no vivo para mí mismo sino para aquel que murió y resucitó por mí
Sobre este episodio
Encontrarse con el amor de Cristo misericordioso que restaura nuestras vidas, se convierte en la experiencia de un amor que constriñe, que nos hace vivir ya no para nosotros mismos sino para aquel que murió y resucitó por mí y me libera de juzgar a los demás, más bien me pide y me lleva a vivir como una criatura nueva.