Fuego que purifica, raíz que sostiene
Sobre este episodio
Hoy, el Señor nos habla con imágenes fuertes y directas: fuego, bautismo, división. Jesús dice: “He venido a prender fuego en el mundo, ¡y cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!” (Lc 12,49). No es un fuego que destruye, sino que purifica, ilumina, transforma.En este domingo, la Palabra nos recuerda que seguir a Cristo no es una opción cómoda: es vivir encendidos por el Espíritu, incluso cuando eso implique ir contra la corriente, y a veces, enfrentar incomprensiones. Esta semana nos preguntaremos: ¿cómo dejar que la Palabra sea ese fuego que nos moldea y nos fortalece?