La siesta del guerrero: Cuando descuidamos la Luz.
Sobre este episodio
Hemos hablado toda la semana de soltar las redes para seguir la Luz. Pero hoy, la Palabra nos muestra el peligro de volver a enredarnos en ellas. David, el hombre que ayer oraba humildemente, hoy cae estrepitosamente. ¿Por qué? Porque dejó de seguir al Señor en la batalla y se quedó cómodo en su palacio. En una Iglesia Cristocéntrica , el momento más peligroso es cuando creemos que ya no necesitamos luchar y apagamos la luz de la vigilancia.