Señor mio y Dios mio
Sobre este episodio
Esta mañana la Iglesia no te propone solo “recordar” la misericordia: te invita a recibirla. Y lo hace con un movimiento muy concreto: Jesús entra donde los corazones están cerrados, pronuncia una palabra que reorganiza la vida (“Paz”), regala el Espíritu y abre un camino de perdón. Por eso, esta semana tiene un lema que nace del asombro: “Señor mío y Dios mío”.