Cuando todo falta, la Providencia nos encuentra. El aceite y la harina que nunca se acaban
Sobre este episodio
Hoy, la sequía ha secado ese arroyo. Dios lo envía a Sarepta, una ciudad pagana, donde una viuda pobre está a punto de preparar su última comida. En medio de la escasez, la Providencia actúa. El profeta le pide que comparta su último pan, y la viuda obedece. No es un gesto humano: es un acto de fe.