Que fluya la justicia como el agua.
Sobre este episodio
Hoy, el profeta Amós pronuncia una de las denuncias más fuertes de toda la Escritura. Dios dice: «Detesto y rehúso vuestras fiestas… no quiero oler vuestras ofrendas… que fluya la justicia como el agua y la bondad como un torrente inagotable» (Am 5,21.24). El culto sin justicia es vacío. Las ceremonias sin coherencia son un ruido que Dios no quiere escuchar. Amós no está en contra del culto; está contra un culto que encubre la opresión, que se vuelve un refugio para la injusticia. En este mes de la Preciosísima Sangre de Cristo , la Iglesia nos recuerda que la sangre de Jesús no solo nos limpia del pecado, sino que nos une como Iglesia Sinodal , llamada a acoger a los hijos pródigos, a los alejados y heridos, para sanar y construir juntos. El sacrificio redentor de Cristo nos compromete a ser comunidad de acogida y misericordia.