Renovación y fiesta, promesas cumplidas de Dios
Sobre este episodio
Queridos hermanos, hoy es sábado y cerramos la XIII Semana del Tiempo Ordinario. Esta semana nos fue repitiendo—como una sola corriente—que el cristiano no vive “parcheando” su vida: vive entregando y encontrando . El lema «El que pierde su vida por mí, la encontrará» no es un consuelo para huir, sino una forma de caminar: perder lo viejo para recibir la vida nueva de Cristo.Jesús remata con dos imágenes que son como un diagnóstico espiritual: no se remienda una tela sin estrenar en un vestido viejo porque el remiendo arranca y la rotura empeora; y no se echa vino nuevo en odres viejos porque revientan las pieles y se pierde el vino. Por eso, cuando llega la gracia, llega con novedad , y exige odres renovados .