No derrumbarse ante la amenaza, no endurecerse ante la gracia
Sobre este episodio
Hoy la Escritura entra en una situación muy real: amenazas que parecen apretar, y un corazón que “tiembla” como el viento mueve los árboles. En Isaías, cuando el pueblo escucha que se juntan enemigos, “el corazón de Ajaz y el corazón de su pueblo se estremeció” como se estremecen los árboles ante el viento. Y Dios envía una orden que no es solo táctica política: es espiritual. Le dice a Ajaz: “Estad tranquilos… no temáis… y no desfallezca vuestro corazón” .