El diálogo humilde que derriba muros y alcanza la misericordia
Sobre este episodio
El profeta Jeremías nos trae hoy un mensaje de amor eterno y restauración. Dios dice a su pueblo: «Con amor eterno te amé, por eso siempre me apiado de ti» (Jr 31,3). La promesa es clara: el exilio terminará, el pueblo será reconstruido y la tristeza se convertirá en alegría. Es el diálogo de un Padre que no abandona a sus hijos.