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Sobre este episodio
Tratar de anticipar un acontecimiento colectivo es algo muy complejo. Lo es porque necesariamente hay que hacer tres cosas muy difíciles todas ellas: definir las características (las variables del experimento) que creemos influyen o pueden influir, ponderarlas (es decir, otorgar con acierto pesos distintos a aspectos dispares) y posiblemente, lo más complejo, establecer adecuadamente sus correlaciones (es decir, como influyen y en qué orden y medida lo hacen las unas en las otras). Nos encaminamos a una nueva tipología de algoritmos predictivos, vinculados a las nuevas capacidades tecnológicas que se están esbozando y, tal vez más importante, nuevas fuentes de datos impensables hace pocas décadas que permitirán hacer predicciones que hasta ahora se antojaban más propias de los viejos oráculos. Es simplemente ciencia. Ciencia que se usará para fines buenos o no tanto. Es decir, nos permitirá anticipar conflictos, pero también permitirá especular con el precio de las materias primas o, aún peor, ayudar activamente a que suceda. Nada nuevo. El instrumento es siempre neutro. Del mismo modo siempre hemos podido usar un cuchillo para rebanar una hogaza pan o un cuello.