Bovarismo, la máscara de la tragedia
Sobre este episodio
El bovarismo, político o no, no deja de ser la negación del principio de realidad. En el fondo es una patología y muy pocos son los gobernantes (y pocos también los gobernados) que escapan de ella. Siempre ha existido, antes incluso de que tuviéramos término para definirlo, pero se ha agudizado en estos tiempos en que la imagen es más importante que el discurso, pues el discurso se construye en función precisamente de la imagen. Si a ello añadimos el auge de la vida falsificada e hipertrofiada de las redes sociales, podremos afirmar que el bovarismo está en pleno desarrollo, en absoluta lozanía, pues en esencia tratamos sobre la vida que muchos no solo desearían vivir, sino que incluso han llegado a creer que están viviendo.