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Claudia Giraldo y Eduardo Forte (CommonSense Finance) · 1.ª parte: un proveedor polaco le hizo pagarle en bitcoin en 2014, y con el que le sobró fundó la empresa

· 25 min

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Sobre este episodio

Primera parte del programa del lunes 29 de enero de 2024, emitido en directo, hasta la pausa. Carlos Puig Sagi-Vela habla con Claudia Giraldo y Eduardo Forte, cofundadores de CommonSense Finance, una empresa de Barcelona que gestiona carteras de activos digitales. Claudia es además copropietaria de una agencia de comunicación. Las cifras, los planes y las opiniones son de los invitados, no del programa, y nada de esto es una recomendación de inversión ni una valoración de su empresa ni de sus productos. DE QUÉ SE HABLÓ EL CRIPTOTEST, Y NINGUNO DE LOS DOS SE PASA DE FRENADA. Claudia: criptofán, «pero no maximalista; no creo en la absoluta verdad de que cripto va a ser el futuro y que el fiat va a desaparecer, pero sí creo en la tecnología y creo que va a ir de más a más». Eduardo coincide: «somos unos believers, lo hacemos porque lo creemos, pero no somos maximalistas de creernos que cripto es la única solución a un montón de cosas». EL PRIMER CONTACTO DE CLAUDIA, Y VIENE DE SU OFICIO. Hace más de diez años, con su agencia de comunicación, tuvo un cliente que empezaba a hacer cosas en blockchain y fue quien le explicó qué era bitcoin. Pero la lección se quedó a medias y lo cuenta con honestidad: «yo me quedé con la tecnología, pero no me quedé con el concepto del dinero». Lo otro llegó mucho después, poco antes de la pandemia. Y añade la barrera mental que paraba a tanta gente entonces: pensaba que un bitcoin solo lo podía tener un programador, «yo veía eso como para un jefe de equis». Y EL DE EDUARDO ES DIRECTAMENTE UNA HISTORIA. Hacia 2014 tenía una empresa y un proveedor polaco, maximalista de bitcoin «extremo», con el que se llevaba bien. Un día le pidió que le pagara en bitcoin. «Comprar bitcoin no era lo que es ahora, que te bajas una app: era complicadísimo.» Lo pagó: seis bitcoins, a unos 500 euros cada uno. Y el polaco le hizo la jugada más generosa de la historia reciente: «dame cinco y quédate uno». Ese bitcoin se quedó ahí, olvidado, y lo recuperó de casualidad años después, al encontrar las palabras de la semilla del monedero. «Con este bitcoin fue una de las inversiones que utilicé para fundar CommonSense.» Su moraleja: «le tendría que haber escuchado un poco más y haber comprado bastante más; pero con el periódico del lunes es muy fácil». CARLOS CONFIESA LA SUYA, Y ES LA MISMA DERROTA. También intentó comprar bitcoins en 2014 «y era tan complicado que me rendí y no lo hice. Y me arrepiento un montón». Es la segunda vez que lo cuenta en el archivo, y conviene oírlo: la dificultad técnica de entonces apartó a mucha gente que ya estaba convencida. CÓMO NACIÓ LA EMPRESA, Y ES UN CASO DE LIBRO DE «NOS SALIÓ UNA STARTUP SIN QUERER». Se conocían del mundo del coworking. Durante la pandemia empezaron a hablar de qué hacer con sus ahorros, justo cuando Solana, Polygon y las demás altcoins despuntaban y «la gente estaba muy eufórica invirtiendo». Y vieron el hueco: habían invertido en fondos, ETF y bonos, y en cripto no existía nada parecido, «algo en lo que puedas invertir a largo plazo sin que tengas tú que hacer ese stock picking, sin que tengas que estudiar mucho los proyectos». Se sumó Luciano Insua, hoy director de tecnología, que les explicó a fondo cómo funcionaban las blockchains. Y de ahí salió la prueba de concepto: un token indexado que contenía las diez criptomonedas de mayor capitalización, balanceadas, comprable desde una aplicación descentralizada. Funcionó, lo movieron entre amigos y en redes, y la gente lo encontró interesante. «Nos encontramos una tarde los tres que ya teníamos una startup y no lo sabíamos.» Levantaron ronda con business angels y se pusieron a profesionalizarlo. DE DÓNDE SALE EL NOMBRE, QUE TIENE SU GRACIA. De un libro de John Bogle, el fundador de Vanguard y padre de los fondos indexados, sobre la inversión con sentido común —en antena lo citan como «Common Sense in Investing»—, porque «todo venía de por ahí: cómo hacer un producto indexado en cripto». Y la que dio con el nombre definitivo fue la mujer de Luciano: «dijo: mira, Common Sense. Y quedó. Nos gustó a todos.» POR QUÉ NO SE FINANCIARON EMITIENDO UN TOKEN, QUE ERA LA OPCIÓN OBVIA. Querían una empresa tradicional, con accionistas, y lo explican por el mercado: «ni siquiera creo que hoy se entienda muchísimo si llegas a emitir un token; son los menos los que lo entienden». Y por su red de contactos, que venía del emprendimiento clásico: les resultaba más fácil explicarlo así. No lo descartan para el futuro. Y reconocen lo difícil que fue: «es un sector con mucha desconfianza, hay poco conocimiento por parte de los inversores de cómo funciona; es difícil invertir en algo que no entiendes del todo». QUÉ GESTIONAN, Y QUÉ NO. Su foco son los activos digitales —«de bitcoin para abajo»— y productos subyacentes vinculados a criptomonedas, además de activos tokenizados; en la fecha del programa estaban preparando un producto de inmobiliario tokenizado para mediados de año. Mercado: España primero, «porque estamos aquí», con una ronda puente que trajo inversores alemanes y la intención de probar en Alemania, el norte de Europa y Latinoamérica. Y EL BLOQUE QUE DE VERDAD ENSEÑA ALGO: EL PIVOTE, Y POR QUÉ INDEXAR NO BASTA EN CRIPTO. El primer producto era aquel token indexado, totalmente descentralizado, que había que comprar con un monedero. Detectaron dos problemas, y el segundo es el interesante. Uno: «el 95 % de la gente no entendía las wallets, ni sabía cómo acceder, ni usarlo, ni cómo tenía que custodiarlo». Y dos: la indexación «funciona muy bien en mercados muy maduros y diversificados» —es fácil hablar de inversión pasiva en el S&P 500, con quinientas compañías de sectores distintos—, pero en cripto «la mayoría de las monedas rotaban mucho y iban desapareciendo». Conclusión: no basta con tener el índice, «tenías que saber cuándo tenerlo y cuándo no tenerlo». De ahí pasaron a carteras multiestrategia de gestión activa, con estrategias que se activan y se desactivan según el mercado. CÓMO ENTRA LA GENTE, Y EL DATO SORPRENDE. El 98 % de sus clientes, dicen, entra haciendo una transferencia en euros, no por la vía cripto. Y precisan qué son: no un bróker, sino «una especie de empresa patrimonial que gestiona activos», con la que el inversor firma un contrato para participar en la inversión. La frase que lo resume, y que vale para cualquier servicio: «mucha gente quiere participar, pero no se quiere ocupar». EL CRIPTOENIGMA Hoy consiste en saber cómo están distribuidos los bitcoins emitidos: qué porcentaje poseen los diez y los cien monederos más ricos. Se resuelve al final del programa, pero solo si sois buenos y os quedáis con nosotros. ENLACES DE LOS INVITADOS CommonSense Finance: https://commonsense.finance Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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