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Francisco Ruiz (Entradium · EmprendeMelón) · 1.ª parte: entró al ticketing cobrando el 1 % donde todos cobraban el 10-15 %, y antes perdió tres años y 10.000 euros

· 25 min

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Primera parte del programa del lunes 22 de enero de 2024, emitido en directo, hasta la pausa. Carlos Puig Sagi-Vela entrevista a Francisco Ruiz —Fran—, fundador y consejero delegado de Entradium, plataforma española de venta de entradas, y mentor de emprendedores en EmprendeMelón. Es uno de los programas menos «cripto» del archivo y, por eso mismo, uno de los más útiles: va de negocio, de fracasos con cifras y de por qué innovar suele salir caro. Las cifras, los precios y las opiniones son del invitado, no del programa, y nada de esto es una recomendación de inversión. DE QUÉ SE HABLÓ EL CRIPTOTEST, Y SU RESPUESTA NO ES SUYA, LO DICE ÉL. Criptofán, y el por qué se lo presta un economista con el que había hablado días antes: «los organismos, los estados, la sociedad en general ven la criptomoneda como un ataque, cuando en realidad lo que es es una defensa». Él lo adopta y lo justifica: «al final vamos viendo cómo nos cambian las reglas del juego cada día o cada poco tiempo, y entonces la cripto no deja de ser una defensa». Tiene bitcoin, sigue formándose y mira lo que hacen colegas y amigos. ¿MAXIMALISTA? SÍ, Y POR UN MOTIVO QUE NO SE OYE NUNCA: LA PEREZA BIEN ENTENDIDA. Cree en bitcoin más que en el resto porque lo ve más descentralizado y con más razón de ser. Pero el argumento decisivo es otro: «yo soy muy vago». Pareto puro: centrarse en el que puede dar el 80 % del resultado con el 20 % del esfuerzo. «Si me centro en uno, me centro en el bitcoin.» DÓNDE EMPEZÓ TODO, Y HAY QUE AGRADECÉRSELO A DOS PROFESORAS. En el instituto participó en un programa de minisempresas de la fundación Junior Achievement: montar una empresa con los compañeros de clase. «Emitimos acciones que nos tenían que comprar los padres para tener dinero, comprar materias primas, hacer el producto —nosotros hacíamos pulseras— y venderlas.» Tenía 17 o 18 años y ahí se le disparó todo. Y dedica un minuto a dos profesoras de economía, Pilar y Carmen, de las que dice que le abrieron la visión: «si supiera sus apellidos se los daría, y les mandaría abrazos y dinero si hace falta, y bitcoin si hace falta». Su definición de maestro: el que se implica más allá de lo que le exigen, «y eso lo hacen porque ellos quieren». LO QUE DE PEQUEÑO QUERÍA SER, CONTADO CON GRACIA. «Yo de pequeño siempre le decía a mi padre que quería ser jefe. Hasta que te das cuenta de que ser jefe es un poco una mierda.» Y AHORA LA PARTE QUE CASI NADIE CUENTA EN UNA ENTREVISTA: LOS TRES FRACASOS, CON NÚMEROS. Antes de Entradium montó una agencia de comunicación y marketing de contenidos que no funcionó, algo parecido a una red social que tampoco, y TiniTien. Y define «muy mal» sin adornos: «muy mal es perder dinero en los proyectos; poner un dinero, dejar de ganar un sueldo y perder dinero con ello». El coste total de aquel aprendizaje, dicho por él: «a mí me costó tres años y diez mil euros» — y aclara que son solo los diez mil que gastó, no lo que dejó de ganar. Vivía con sus padres. Lo que quiere para quien mentoriza: que ese recorrido le cueste menos tiempo y menos dinero, «pero que las hostias se las lleve, como me las llevé yo». QUÉ ERA TINITIEN, Y POR QUÉ SU FRACASO ENSEÑA MÁS QUE SU ÉXITO. Una plataforma para crear tiendas online de un solo producto, hace trece o catorce años, antes de que Shopify estuviera extendido y cuando vender por Amazon tampoco era lo de hoy. Él insiste en cómo se pronuncia: «TiniTien, aunque tú lo llames Tiny». Ganó concursos de emprendedores, les dieron una oficina en la que estuvo un año. Y el resultado comercial, en una cifra: vendió «50, 55 tiendas online a 50 euros, es decir, unos 2.500, 3.000 euros». Su conclusión: «eso me hizo darme cuenta de que al final innovar no mola tanto, sobre todo si quieres ganar dinero». El diagnóstico: se adelantaron al mercado e infravaloraron todo el esfuerzo de marketing y ventas. SOBRE FINANCIACIÓN, Y AQUÍ DESMONTA LA FANTASÍA DE LOS FOROS DE INVERSORES. Dice que la financiación no va por ciclos: lo que hay que entender es cuándo te financian. «Tú no puedes ir al banco y decir: señor del banco, deme 50.000 euros. Pero tampoco te lo va a dar tu padre.» El orden correcto: pones tu dinero, lanzas al mercado, demuestras que alguien paga, y entonces pedir es fácil porque ya tienes flujos de caja y un histórico. «Lo que no puedes buscar es inversión sin tener ese producto mínimo viable.» Y cuenta su propio error: estuvo mucho tiempo buscando dinero para TiniTien «habiendo vendido menos de 50 tiendas, habiendo demostrado nada, pero yo no lo sabía; creía que iba a los foros de inversión y que me iban a dar dinero porque tenía un proyecto bonito». Preguntado por si la blockchain facilita financiarse, no se moja de más: «lo facilita si tienes un buen proyecto y si has dado los pasos oportunos, y lo buscas en la etapa que te corresponde». LA FRASE QUE RESUME TODO SU MÉTODO. «Un negocio es siempre igual: son ingresos menos costes. Si tienes más ingresos que costes, va bien; si no, va mal. Era igual hace doscientos años y seguirá siendo igual dentro de otros doscientos.» De ahí su respuesta a quien le dice que no conoce su sector: «pero si es que un negocio es un negocio». CÓMO NACIÓ ENTRADIUM, Y ES UNA LECCIÓN DE PRECIOS. La empresa cumplía diez años el año del programa. No organizan eventos ni compran entradas: dan la tecnología para que el dueño del evento venda las suyas. La oportunidad la vieron en el precio: los competidores en España cobraban, dice, entre el 10 y el 15 % de gastos de gestión, «y siguen hoy en día». Su razonamiento, con el que se mete a sí mismo en la ecuación: «no tiene sentido que alguien que no se deja la piel, que no corre riesgos, esté llevando tanto dinero, salga el evento o no salga». Así que lanzaron al 1 %. «Hicimos un golpe sobre la mesa: comparar el 10 o el 15 con el 1.» Son sus cifras y las de aquel momento; los precios cambian. Y LA PARTE CONTRAINTUITIVA: ENTRARON SIN SABER NADA DEL SECTOR, Y LO VEN COMO VENTAJA. «No teníamos ni idea del sector, y precisamente por eso nos ha ido mejor que a otros, porque no estábamos enamorados de nuestra idea.» Su tesis: «cuanto menos enamorado de tu idea, mejor, porque vas a saber pivotar mejor, vas a aceptar mejor que te estás equivocando; y crear un negocio no va de nada más que de tomar decisiones, equivocarte, aceptarlo y volver a intentarlo de otra manera». Lo que sí recomienda estudiar: quiénes son los competidores, qué hacen, qué mensajes y qué jerga usan, «para que no seas como un extraño». Pero no más: «entra al campo de juego y ahí que te vayan dando hostias, que es donde aprendes de verdad; todo lo demás será literatura, filosofía y poesía». EL BLOQUE QUE MÁS VALE DE ESTE PROGRAMA, PORQUE ES UN INVITADO QUE DICE NO. Llevaba diez años en el ticketing y había ido varias veces a la feria europea del sector. Su observación: «cada año venían con una nueva tecnología: un día era el blockchain, otro día el reconocimiento facial… y pasan los años y no lo revolucionan». Su razón: «esto al final es vender entradas por internet», lo que requiere una tecnología sencilla y una pasarela de pago detrás. «Que haya blockchain o que no haya blockchain no me cambia nada, y al 85-90 % de los promotores no les cambia nada.» Sobre el argumento habitual —usar blockchain para frenar la reventa—, su versión desde dentro del sector, y va atribuida porque es una acusación suya: sostiene que buena parte de la reventa la hacen los propios vendedores de las entradas. Y propone la solución barata: «pedir el DNI o un documento identificativo en la puerta, como cuando vamos a montar en el avión, y ya se soluciona; no hace falta una gran inversión en blockchain». Y deja claro que no está despreciando la tecnología: «la blockchain es la hostia y servirá para las cosas que sirva, pero para vender entradas, pues no». ENTONCES, ¿DÓNDE ESTÁ EL VALOR? EN QUE EL TICKETING ES UNA COMMODITY. «Da igual usar Entradium o usar a otro cualquiera, porque ofrecemos las mismas funcionalidades.» Y si es así, el cliente debe elegir «el más sencillo, el que tenga menos fricción y el más barato». Su recado a los emprendedores: en mercados maduros, «tu propuesta de valor puede estar simplemente en ser más fácil y más barato que otros». Carlos cierra con el paralelismo que engancha con el tema del programa: en cripto pasa lo mismo, sigue sin haber una plataforma que lo haya hecho suficientemente fácil. Y Fran apunta la dificultad real: «hacer las cosas sencillas es muy complicado; tienes que pensarlas mucho para hacerlas sencillas». EL CRIPTOENIGMA Hoy consiste en saber cuántas direcciones de bitcoin tienen almacenado más del equivalente a un dólar en bitcoins en el mundo. Se resuelve al final del programa, pero solo si sois buenos y os quedáis con nosotros. ENLACES DEL INVITADO EmprendeMelón, de Francisco Ruiz: https://emprendemelon.com (nota: el correo diario del que se habla en este programa está hoy pausado; la web sigue activa) Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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