Día 14| María en mi dignidad
Sobre este episodio
Las heridas no solo duelen. A veces cambian la forma en que nos miramos. Empezamos a tratarnos con dureza, a sentir que valemos menos, a creer que ciertas partes de nuestra historia nos definen para siempre. Pero Dios no mira tu vida desde la herida. La mira desde la dignidad que Él mismo puso en ti. “Te he llamado por tu nombre: tú eres mío.” La dignidad puede quedar cubierta por heridas, escondida bajo la vergüenza. Pero nunca es destruida. Porque no nace de lo que hemos hecho. Nace de quién nos creó.