Día 31 | María cuando ya no eres el mismo pero aún no has terminado
Sobre este episodio
Hay un lugar en el camino con Dios que es de los más delicados de toda la vida espiritual: cuando ya no puedes volver atrás, porque algo dentro de ti cambió demasiado, pero tampoco estás completamente en lo nuevo. Todavía hay partes que se están formando. Todavía hay preguntas abiertas. Es el territorio intermedio. Es el proceso. Y el proceso incomoda. En este Día 31 meditamos las palabras de Pablo desde la cárcel: “el que comenzó en ustedes la buena obra la llevará a término hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1,6). No fuiste tú quien comenzó, fue Dios. Y Dios no abandona lo que empieza. No lo deja a medias. Lo termina, en su tiempo. El problema muchas veces no es el proceso, es la impaciencia. Queremos claridad total, sanidad completa, respuestas inmediatas. Pero Dios trabaja diferente: por etapas, por profundidad, por formación real. No estás incompleto, estás en proceso. No estás atrasado, estás siendo llevado. María nos enseña algo que no se aprende fácil: a no huir del proceso, a no exigirnos perfección inmediata, a confiar en lo que Dios está haciendo aunque no esté terminado. Ella sabe esperar. Sabe sostener. Sabe permanecer. A dos días de cerrar esta consagración, hoy recordamos: Dios no ha terminado contigo, y eso no es problema, es promesa.