Del contacto a la presencia
Sobre este episodio
Bienvenidos a un nuevo podcast. Ayer fue uno de esos días de doble clase en el Dojo Aikikan: primero Aikido y después Iaido. Dos prácticas que, aunque puedan parecer muy diferentes cuando se observan desde fuera, terminan encontrándose en un mismo lugar cuando uno profundiza un poco en ellas: la necesidad de estar presente, de escuchar lo que sucede y, al mismo tiempo, de no quedar atrapado por aquello que está sucediendo. En Aikido trabajamos ryotedori. El punto de partida fue tenchinage, y a partir de ahí fuimos explorando qué ocurría dependiendo de la respuesta de uke. La idea no era tanto ejecutar una técnica determinada de principio a fin como aprender a leer el contacto y dejar que ese contacto nos indicara por dónde continuar. Después llegó Iaido. Y como ocurre tantas veces, el cambio de práctica fue también un cambio de dificultad. Podría parecer que después del trabajo de Aikido llega algo más sencillo porque desaparece el contacto directo con uke. Ya no tenemos que interpretar un agarre, una resistencia o un cambio de dirección. La situación parece más controlada. Pero en realidad ocurre algo curioso. Al desaparecer el contacto físico, la exigencia de presencia aumenta. Gracias por la escucha, un fuerte abrazo. Félix