Entrar y dejar pasar
Sobre este episodio
Bienvenidos a un nuevo podcast. Hay días en los que uno sale del dojo con la sensación de haber entendido algo que llevaba semanas intentando comprender. No necesariamente porque haya conseguido hacerlo bien, ni porque de repente se haya abierto una puerta que antes permanecía cerrada, sino porque, durante unos instantes, las piezas parecen encajar un poco mejor. El cuerpo responde de otra manera, el movimiento adquiere cierta claridad y aquello que hasta entonces era una idea más o menos abstracta empieza a tener sentido. Ayer fue uno de esos días. Doble sesión en el Dojo Aikikan. Primero, trabajo de Aikido. Después, Iaido y bokken. Muchas horas de entrenamiento, bastantes cosas que corregir y, sobre todo, una sensación que hacía tiempo que no encontraba con tanta claridad: la de estar avanzando un poco, aunque todavía quede muchísimo camino por recorrer. No quiero decir que haya descubierto nada extraordinario. Después de tantos años practicando, uno debería haber aprendido que las grandes revelaciones suelen durar poco cuando vuelves a ponerte delante de un compañero y compruebas que sigues haciendo exactamente lo mismo de siempre. Pero hay entrenamientos en los que, al menos durante un instante, consigues acercarte un poco más a lo que te están pidiendo. Y eso, para quien sigue acudiendo al dojo con la intención sincera de aprender, ya es bastante. Gracias por la escucha, un fuerte abrazo. Félix