El viaje por el páramo continua
Sobre este episodio
Bienvenidos a un nuevo podcast. Hay caminos que uno emprende sin saber muy bien adónde conducen. Al principio, quizá nos mueve la curiosidad, el deseo de aprender algo nuevo o la necesidad de encontrar un lugar en el que sentirnos un poco menos perdidos. Otras veces, simplemente seguimos andando porque detenernos nos parece todavía más difícil que continuar. No siempre hay una razón clara para avanzar, ni una meta definida que justifique cada paso. A veces basta con la intuición de que, aunque no sepamos qué vamos a encontrar al otro lado, permanecer donde estamos tampoco parece una opción. Hace ya más de un año que transito por estos baldíos, por este páramo interior en el que las referencias habituales han ido perdiendo parte de su significado. Un tiempo durante el cual he aprendido algunas cosas sobre mí mismo, aunque no todas hayan sido agradables de descubrir. He comprendido que hay circunstancias que uno consigue sobrellevar con relativa naturalidad, mientras que otras se instalan en nuestro interior y exigen una paciencia que no siempre tenemos. Hay días en los que caminar resulta sencillo, incluso cuando el paisaje no invita al optimismo. Otros, en cambio, basta con levantar la mirada para comprobar que el horizonte sigue estando demasiado lejos. En este recorrido, el Aikido continúa siendo un territorio reconocible. No necesariamente un refugio en el que todo resulte sencillo, ni un espacio libre de dudas, pero sí un lugar en el que todavía encuentro cierta familiaridad. Hay algo en su práctica que me permite regresar a mí mismo sin tener que cuestionarlo todo cada vez. Los movimientos, las sensaciones, la relación con el compañero y la propia dinámica del entrenamiento forman parte de un lenguaje que, con sus dificultades y sus limitaciones, todavía siento cercano. El Iaido, sin embargo, es otra historia. Gracias por la escucha, un fuerte abrazo. Félix