El creyente no acepta corrupción
Sobre este episodio
La prédica de esta noche nos enseña que el creyente no acepta la corrupción, ni económica ni espiritual. Vivimos en un mundo donde, lamentablemente, la corrupción está en todas partes: sobornos, evasión de impuestos, deshonestidad, sentencias injustas y muchas veces cosas disfrazadas que parecen pequeñas, pero son igual de incorrectas. Como creyentes estamos llamados a ser íntegros en todas las áreas de nuestra vida y a hacer siempre lo correcto, sin dejarnos llevar por la codicia ni por ventajas mal habidas. Dios nos llama a marcar la diferencia, a vivir en honestidad y a ser luz en medio de tanta oscuridad.