No daré a Dios nada que no me cueste nada
Sobre este episodio
El mensaje expone el valor real que damos a Dios mediante nuestras ofrendas y adoración. Contrasta el gesto de María derramando perfume de mucho precio a los pies de Jesús con la actitud egoísta de Judas, y la declaración de David de no ofrecer a Dios un sacrificio que no le cueste nada. Enseña que Dios mira el corazón y que la verdadera adoración implica entregar lo mejor, no lo que sobra o no sirve.