El banquete final del alma
Sobre este episodio
Al final, el corazón no anhela ninguno de los buenos dones de Dios, sino a Dios mismo. Verlo, conocerlo y estar en Su presencia es el festín final del alma.
Al final, el corazón no anhela ninguno de los buenos dones de Dios, sino a Dios mismo. Verlo, conocerlo y estar en Su presencia es el festín final del alma.