Álvaro Ramis y App de Lavín para hablar con santos: “Es un delito canónico lucrar con lo sagrado”
Sobre este episodio
Conversar, en específico “chatear”, con diversos santos católicos. Esa es la propuesta del chatbot “Santos por Chat”, un emprendimiento impulsado por el exalcalde y excandidato presidencial Joaquín Lavín, y que, de acuerdo a su descripción, busca “ofrecer una forma accesible y práctica de vivir y meditar la fe en el día a día". Los usuarios que contraten una suscripción, con un valor de 8 mil pesos mensuales, podrán “hablar” por WhatsApp con la Madre Teresa de Calcuta, Josemaría Escrivá de Balaguer, San Francisco de Asís, San Pío de Pietrelcina y Carlo Acutis. “Un acompañamiento espiritual fundado en obras reales”, advierte la plataforma. En #SinPretexto conversamos los alcances de esta app con Álvaro Ramis, teólogo y doctor en Filosofía, quien apeló a que “esto es complejo desde una perspectiva católica, en términos de que esto no se trata de una actividad pastoral que promueva una parroquia o grupo de fe, sino que es un emprendimiento que lucra con contenido que no es de su propiedad, que es información que está en el dominio público. Eso en el Código de Derecho Canónico tiene un nombre: simonía. Es un delito canónico, no se puede lucrar con lo sagrado”. ¿Por qué estos santos, y no otros? Respecto a esta “curatoría”, Ramis analizó: “Son las preferencias de Lavín, miembro numerario del Opus Dei. En segundo lugar, es un experto en marketing, sabe qué santos hoy convocan mayor devoción. El Padre Pío, la Madre Teresa de Calcuta, tienen alto rating. Tiene un sesgo de mercadeo y personal”. El también presidente del Centro de Estudios Territorio y Comunidad agregó que la encíclica del papa León XIV "Magnifica Humanitas" precisamente advierte respecto al uso y riesgos de la inteligencia artificial y cómo esta tecnología puede afectar la práctica de la fe. ¿Cómo vería el Sumo Pontífice este emprendimiento? “Con cuidado, con precaución, no creo que lo vea con optimismo (…) El Papa ha advertido que hay un extractivismo de datos públicos que se convierten en materia prima para grandes corporaciones que no se hacen responsables, es la apropiación de lo colectivo por un privado”, respondió.