Isaías 53 | Jesús, nuestro mayor tesoro
Sobre este episodio
Isaías 53 nos revela la grandeza del amor de Dios a través del sacrificio de Jesús. Siendo todopoderoso, decidió venir en humildad y debilidad, sin la apariencia ni el reconocimiento que el mundo considera valiosos, pero lleno de la gloria de Dios. El mundo nos enseña a buscar riquezas, éxito y reconocimiento, pero nada de eso tiene valor si perdemos de vista la eternidad. Cualquier cosa que brille más que Jesús en nuestro corazón se convierte en un ídolo. La salvación no es un proceso, es un regalo que recibimos por la fe en Jesús. La santificación, en cambio, es el proceso mediante el cual Dios transforma nuestra vida para parecernos cada día más a Él. Isaías resume el problema de la humanidad y la solución de Dios en un solo versículo: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.” — Isaías 53:6 (RVR1960) Todos nos hemos apartado de Dios, pero Jesús tomó nuestro lugar y cargó con nuestros pecados. Su sufrimiento no fue en vano: de su aflicción vino nuestra salvación, y el fruto de su sacrificio es ver vidas restauradas que hoy lo aman y lo siguen. No hay nadie como Jesús. Que esta verdad transforme nuestra manera de pensar, de vivir y de enfrentar las dificultades. Que aprendamos a encontrar en Él nuestro mayor tesoro y entendamos que no existe mejor manera de invertir nuestra vida que sirviéndole. Porque cuando reconocemos quién es Jesús, todo lo demás encuentra su verdadero lugar.