No temas, permanece | Isaías 8:8–21 y 9:1–21
Sobre este episodio
Cuando Dios muestra nuestro pecado y permite ciertas circunstancias difíciles, no es para destruirnos, es para despertarnos . A veces Él nos lleva a momentos de presión para revelarnos cómo está realmente nuestro corazón. El corazón endurecido es el que más se rompe. Dios no está buscando castigar por castigar; está buscando arrepentimiento en Su pueblo… y también en nosotros. En Isaías 8, el pueblo cayó en soberbia. Pensaron que podían reconstruir y seguir adelante sin Dios. Eso es orgullo: creer que lo que tenemos y logramos viene de nosotros mismos. Dios advierte que tengamos cuidado de hablar y pensar como el rey de Asiria. Somos instrumentos, pero el poder siempre es de Dios . El fuego no nace en Dios, nace en la maldad del hombre. Cuando Dios retira Su protección, el pecado se expande y termina destruyendo todo. El pecado sin Jesús siempre nos autodaña. Por eso, aun en medio del juicio, Dios sigue extendiendo Su mano . A veces la oración correcta no es: “Señor, quítalo” , sino: “Señor, haz lo que tengas que hacer en mí.” Dios permite ciertas situaciones para que, en la práctica, podamos decir: 👉 “Voy a confiar en Jehová.” No temas. Permanece. Y en medio del juicio, Isaías 9 nos recuerda que la historia no termina en oscuridad . Hay esperanza: 📖 “Un niño nos es nacido.” Nuestra salvación no está en nosotros. Está en Cristo. Y Él extenderá Su mano una y otra vez.