Ezequiel 24
Sobre este episodio
El día anunciado finalmente ha llegado: Babilonia comienza el sitio de Jerusalén y el juicio de Dios está por cumplirse. A través de una olla corroída por la herrumbre, Dios revela la profundidad del pecado que ha contaminado a su pueblo. Después, mediante una experiencia profundamente dolorosa en la vida de Ezequiel, muestra cómo Jerusalén perderá aquello en lo que había depositado su seguridad: el templo. Ezequiel 24 nos confronta con la justicia de Dios, la necesidad de abandonar el pecado y el llamado a vivir completamente para su gloria. En Jesucristo encontramos a aquel que recibió nuestro juicio en la cruz y nos ofrece perdón y una vida transformada. ¿Hay herrumbre en nuestro corazón que necesitamos rendir delante de Dios? ¿Podemos decir, como Pablo, «para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia»?