Ezequiel 20:45–23
Sobre este episodio
La espada está desenvainada. Jerusalén se ha convertido en una ciudad sanguinaria y su pueblo ha abandonado al Señor para buscar seguridad, poder y prosperidad en otros dioses. A través de tres imágenes impactantes, Ezequiel expone la gravedad del pecado, la injusticia y la infidelidad espiritual de Israel. Pero en medio del anuncio de juicio también encontramos una esperanza: Jesús es el Rey legítimo que gobernará con justicia, el Mediador que se puso en la brecha por nosotros y el Esposo fiel que entregó su vida para rescatar y purificar a su pueblo.