Rafael Loring, economista: "El tema de Taiwán no se puede dejar de generación en generación, se tiene que arreglar en esta"
Sobre este episodio
Taiwán se ha convertido en una pieza clave e insustituible en el tablero tecnológico mundial. La isla concentra la fabricación de los microchips más avanzados, cuya demanda se ha disparado con el auge de la inteligencia artificial. Esta posición la sitúa en el centro del pulso geopolítico entre China y Estados Unidos. Para analizar la importancia estratégica de este territorio, el programa 'Lo que viene' ha contado con Rafael Loring, economista y responsable de Asia-Pacífico en el departamento de Riesgo País de Cesce. Loring explica que la relevancia de Taiwán se sostiene sobre tres pilares. El primero es su importancia económica, ya que por su estrecho circula un flujo comercial de 3,4 billones de dólares. El segundo es su papel como pieza clave en la "estructura defensiva en el Pacífico de Estados Unidos frente a China", y el tercero, el más importante, es el rol vital de la empresa TSMC en la fabricación mundial de microchips. La historia de TSMC es, según el economista, "una historia de novela". Aunque el modelo tecnológico de Taiwán se consolidó en los años 80, un momento clave llegó en 2010 con el lanzamiento del primer Samsung Galaxy. En aquel entonces, Samsung era el fabricante de los chips para Apple, pero al convertirse en competidor directo, el fundador de Apple, Steve Jobs, montó en cólera y declaró lo que ha quedado como una famosa frase: "era la guerra termonuclear". A raíz de ese conflicto, Apple retiró su producción de Samsung y, junto a otras grandes empresas como NVIDIA, apostó por el modelo de TSMC. Esta compañía taiwanesa es una 'pure foundry', es decir, se dedica exclusivamente a la fabricación sin diseñar sus propios microchips, lo que la convierte en "la Suiza de los microchips" por su especialización en proteger los secretos de sus clientes. Hoy domina el 70% de la producción mundial y más del 90% de los chips más avanzados, con una fiabilidad en su producción cercana al 80%. Su capitalización de mercado, de 2 billones de dólares, supera en más del doble a la de todo el IBEX 35 junto. Sobre la constante amenaza de China, Loring considera que la probabilidad de una invasión militar sorpresa "es bastante reducida". El experto señala que el presidente chino, Xi Jinping, maneja "toda una panoplia de maniobras" que van más allá de un ataque directo, como bloqueos administrativos o medidas coercitivas de tipo económico para presionar a la isla. El coste de una invasión anfibia sería altísimo y, si intervinieran Estados Unidos y sus aliados, "probablemente le saldría bastante mal y caro a China". Pese a ello, la advertencia desde Pekín es clara. Loring recuerda que se ha roto con la tradicional paciencia china y que los mensajes de Xi Jinping son contundentes, como su famosa afirmación de que "el tema de Taiwán no se puede dejar de generación en generación, se tiene que arreglar en esta generación". La relación económica entre China y Taiwán es "extraordinaria", siendo Taiwán uno de los principales exportadores de microchips que luego se ensamblan en productos chinos. Sin embargo, este flujo comercial no está exento de tensiones, como demuestra una reciente acusación contra diez personas en la isla por una presunta trama de contrabando de chips estadounidenses para China con posibles usos militares. Estados Unidos presiona recurrentemente a Taiwán para que refuerce el cumplimiento de las restricciones. Deslocalizar la producción de TSMC para reducir la dependencia de la isla es extremadamente complejo por razones técnicas. Una sola fábrica cuesta entre 20.000 y 30.000 millones de dólares y tarda de 3 a 5 años en estar operativa. Aunque se han iniciado proyectos en Estados Unidos por presiones de Donald Trump y se ha ofrecido colaboración a la Unión Europea, Loring cree que son "gotitas que no cambian" una dependencia que, de hecho, se ha incrementado del 60% al 70% en el último año. De cara al futuro, el experto de Cesce subraya la importancia de que las empresas tengan planes de contingencia para afrontar posibles interrupciones en la cadena de suministro. Aun así, lanza un mensaje positivo sobre el largo plazo en la región de Asia-Pacífico, donde países como India, Indonesia, Filipinas o Vietnam presentan "crecimientos muy robustos" y una gran resiliencia fiscal.