Armas para la Iglesia
Sobre este episodio
“La Palabra nos habla del pueblo de Israel. El pueblo de Israel tenía un rey llamado Josafat; el pueblo de Israel ya había conquistado la tierra de Canaán en la época de los jueces, sin embargo dos pueblos declararon la guerra a Josafat y al pueblo del Señor. ¿Qué relación tienen estas guerras con tu vida? Han pasado muchas cosas contigo, tú ya eres un cristiano redimido con la sangre del Cordero, fuiste liberado de las manos de Faraón —de Satanás—, saliste de la tierra de Egipto, de la esclavitud del pecado; has podido cruzar el mar Rojo, y tener vida espiritual en el desierto, como el pueblo de Israel en aquella época; has podido cruzar el río Jordán y conquistar muchas áreas en tu vida que estaban en poder del enemigo; y así comprender lo que es la Santidad de Dios en tu vida. Mas hay muchas áreas que no has podido conquistar y que están en poder del enemigo todavía, y éste hace guerra contra ti. Así como el pueblo de Israel peleó y estaba en guerra contra Moab y Amón, nosotros también ahora estamos en guerra contra nuestros enemigos espirituales: príncipes, potestades, gobernadores de las tinieblas y huestes espirituales de maldad. Ellos vienen contra nosotros, contra el pueblo del Señor, y tienen potestad de actuar, por cuanto a nuestro alrededor se está practicando homicidio, se está practicando una cantidad de abominaciones que contravienen la Palabra del Dios Todopoderoso. Debemos comprender que la lucha que llevamos es espiritual; en aquel tiempo, el tiempo de Josafat, la lucha era física. Tenemos lucha contra nuestro enemigo espiritual —la simiente espiritual maligna— que opera en todos aquellos que no conocen al Señor Jesús y nos crea una cantidad de problemas. Nosotros sabemos que son instrumentos del enemigo —no tenemos lucha contra sangre y carne, no tenemos lucha contra seres humanos—, y la simiente del enemigo está operando al ver la luz que hay en cada uno de los creyentes y sin causa empiezan a aborrecernos. Mucho pueblo de la iglesia de Cristo, al enterarse que hay una lucha espiritual contra una gran multitud de demonios, les sobreviene temor, miedo, zozobra, desánimo, desaliento. ¿Qué es lo que nosotros tenemos que hacer? No podemos quedarnos con el temor de que en cualquier momento el enemigo nos va dar un golpe mortal y nos va a destruir, no solamente a nosotros, sino a nuestras familias, y también al pueblo del Señor. ¿Qué es lo que nosotros tenemos que hacer? Tenemos armas espirituales poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas enemigas, y una de esas armas espirituales es humillar nuestros rostros. Si hay soberbia, si hay endurecimiento de corazón, no vamos a poder vencer al enemigo, y el enemigo nos va vencer. El ayuno es otra arma espiritual para poder impedir que el enemigo cobre parte en nuestras vidas, nuestras almas, nuestros cuerpos. ¿Y para qué nos sirve el ayuno? Para desatar las ligaduras de impiedad, para soltar las cargas de opresión, para dejar ir libres a los quebrantados y para romper todo yugo Así como nosotros humillamos nuestros rostros y pregonamos ayuno, tenemos también que considerar la alabanza como parte de nuestras armas espirituales. Debes levantarte en el espíritu —ya no más letargo espiritual—, ya no puedes estar descansando espiritualmente en tu vida cristiana, tienes que ponerte de pie y utilizar estas armas espirituales para vencer en el nombre de Jesús de Nazareth”. Pr. Ricardo Claure Peñaloza PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES