La Carne de la Mente Provocó el Diluvio
Sobre este episodio
“Dispón tu corazón para poder recibir esta Palabra, porque te ha de preparar para el momento glorioso en que nos encontremos con el Señor en el aire. Por eso es necesario que prestes toda atención, porque el Dios Eterno te ha de abrir el entendimiento y te ha de hacer ver cosas grandes y ocultas que no viste antes respecto de tu vida; por cuanto el Señor hoy ha tenido Misericordia y permite que se pueda compartir esta Palabra del Dios Viviente, que quiere abrir el entendimiento a muchos de ustedes que han descuidado su vida espiritual, han descuidado aquello que el Señor demanda de nuestras vidas como cristianos: lo que es la santidad, lo que es la santificación. Cada uno de nosotros está en un proceso de santificación, pero es necesario no descuidar este proceso, por cuanto podemos quedarnos estancados, y habiendo pasado muchos años, todavía permanecer como niños; y debiendo haber llegado a la madurez, tener aún necesidad de leche, sin tener la capacidad para poder recibir alimento sólido, alimento profundo, que es tan importante para con todos nosotros en estos días finales, en estos días postreros. El Dios Viviente había creado al hombre con un cuerpo, que antes de la caída, antes de la desobediencia podía comer y beber, y podía tener relaciones maritales sin ningún problema, sin que constituyera esto una necesidad imperiosa y hasta tormentosa, sino de forma natural. Pero como producto de la caída, las necesidades del cuerpo en cuanto a comida, bebida y el aspecto sexual fueron totalmente distorsionadas; se distorsionó este propósito de Dios en el cuerpo, y por tanto se dio terrible maldad en los días de Noé. Él había puesto en el hombre, en el ser humano, el espíritu para que avisara al hombre aquello que no era conforme a la Voluntad de Dios. Pero el hombre hizo caso omiso a su conciencia que estaba casi totalmente apagada, casi exterminada por el poder de la mente del alma. Y de esta forma, el ser humano en los días de Noé, era gobernado por la carne; en vez de ser gobernado por el espíritu, era gobernado por la carne. ¿Y qué es ser gobernado por la carne? Es andar gobernado por los pensamientos del alma, por los sentimientos y deseos del alma, es andar gobernado por la voluntad del alma. El ser humano que está sumergido en la carne en mayor profundidad es aquel que no solamente está gobernado por el alma, sino está gobernado ya por su propio cuerpo; solamente busca satisfacer las necesidades de un cuerpo mortal: el comer con glotonería, el beber hasta embriagarse, el tener sexo en forma desmedida. Y eso es lo que ocurrió en los días de Noé. La maldad está en relación a la carne. Cuando el hombre es carnal, automáticamente se manifiesta la maldad. En cambio, con aquel creyente que busca la Presencia del Espíritu de Dios, ha de poder manifestarse la Bondad de Dios como fruto del Espíritu Santo. Es la diferencia entre un creyente carnal y un creyente espiritual. Y es esa carnalidad a la que debemos renunciar delante del Señor Jesús para poder alcanzar libertad del pecado y de la muerte”. Pr. Ricardo Claure Peñaloza PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES