30. El comienzo de la sed, es el comienzo de la bendición
Sobre este episodio
La vida de victoria comienza no con un sentido de llenura sino con un sentido de vacío, de necesidad, y nunca desarrollaremos una fe fuerte y vibrante sin experimentar y reconocer nuestra debilidad, falencias o desesperación. Las personas que están satisfechas consigo mismas, nunca van a tener una fe suficiente.