La vida como un regalo
Sobre este episodio
A los 17 años trabajé en un orfanato. Llegué pensando que iba a ayudar, pero fueron esos niños quienes terminaron enseñándome a mí. Vi dolor, abandono y heridas que no siempre se notaban en el cuerpo, sino en la mirada. Sin embargo, también descubrí sonrisas sinceras, abrazos llenos de esperanza y una fuerza inmensa para seguir viviendo. Fue allí donde comprendí que la vida no es perfecta, pero sí profundamente valiosa. Entendí que despertar cada día, poder amar, servir y acompañar a otros, es un regalo que muchas veces olvidamos agradecer. Desde entonces aprendí a mirar la vida con más compasión, más gratitud y más amor.