Soledad una pandemia silenciosa
Sobre este episodio
Nunca antes tuvimos tantas formas de comunicarnos y, sin embargo, nunca nos sentimos tan solos. Aprendí a estar sola no porque quisiera, sino porque la vida me obligó a encontrarme conmigo misma. Descubrí que la soledad elegida puede ser una gran maestra. Nos ayuda a sanar heridas, a conocernos mejor y a dejar de aceptar compañías que nos lastiman. La verdadera tragedia no es estar solo. La verdadera tragedia es sentirse solo estando rodeado de personas. Necesitamos volver a conversar, escuchar, compartir tiempo y mirarnos a los ojos. Necesitamos recuperar la palabra, porque la palabra une, consuela, sana y transforma. Quizás el gran desafío de nuestro tiempo no sea tener más tecnología, sino volver a encontrarnos como seres humanos. ¿Alguna vez te has sentido solo aun estando acompañado?