Quebrantando cadenas y prisiones espirituales
Sobre este episodio
No hay opresión tan fuerte que su presencia no pueda romper, ni cárcel espiritual tan oscura que su luz no pueda invadir. Porque cuando Dios irrumpe, nada puede detener su poder. Él rompe, libera, restaura y devuelve el aliento. Hoy no solo hablamos de libertad: hoy la vivimos.