Aviva el fuego
Sobre este episodio
No dejes que la llama se apague. No vivas de brasas frías, cuando fuiste llamado a arder. Dios no nos dio un espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio. Es tiempo de sacudir la apatía, de reavivar el llamado, de encender lo que dormía. Porque cuando el fuego de Dios arde en el corazón, nada puede detener a un hijo que ha sido encendido por Su presencia.