Sábado 3-Oct-26 | No Para Cambiar a Dios — Esdras 8:21–23
Sobre este episodio
A veces podemos acercarnos al ayuno como si fuera una manera de convencer a Dios. “Si oro más… si sacrifico más… si ayuno… quizá Dios haga lo que estoy pidiendo”. Pero el ayuno no existe para cambiar a Dios. Muchas veces, quienes necesitamos ser cambiados somos nosotros. En Esdras 8:21–23, Esdras y el pueblo estaban a punto de emprender un viaje peligroso. Necesitaban protección y dirección, así que proclamaron un ayuno para humillarse delante de Dios y pedirle que los acompañara en el camino. No estaban intentando manipular a Dios. Estaban reconociendo cuánto dependían de Él. Ese es uno de los regalos del ayuno: nos coloca nuevamente en nuestra posición correcta. Nos recuerda que no tenemos el control, que no conocemos todo lo que viene y que nuestra seguridad finalmente no descansa en nuestra capacidad para resolver cada problema. Ayunamos no para torcer el brazo de Dios, sino para abrir nuestras propias manos. No para decirle: “Dios, haz lo que yo quiero”, sino para aprender a decir: “Dios, dependo de ti. Guíame, sosténme y haz tu voluntad en mí”. 🎧 Escucha. Reflexiona. Y pregúntate: Cuando busco a Dios, ¿estoy tratando de convencerlo de seguir mis planes o estoy dispuesto a rendir mis planes para seguir los suyos? 📖 Esdras 8:21–23 🎙️ Devocionales | First Hurst en Español 📍 Hurst, Texas No Para Cambiar a Dios El ayuno no busca mover a Dios hacia nuestra voluntad; nos ayuda a rendir nuestra voluntad y reconocer cuánto necesitamos de Él.