Free ports: búnkeres de lujo para un arte invisible
Sobre este episodio
Los free ports (o puertos francos) nacieron originalmente como almacenes libres de impuestos destinados al tránsito y almacenamiento temporal de materias primas y bienes comerciales. Sin embargo, en la actualidad han evolucionado hacia instalaciones de alta seguridad que la élite mundial utiliza para guardar de forma permanente bienes de lujo, como obras de arte, metales preciosos, vinos de colección y vehículos clásicos,. Su principal atractivo y utilidad radica en que operan como zonas extraterritoriales o paraísos fiscales que garantizan confidencialidad y permiten a sus clientes esquivar el pago de aranceles, el IVA y los impuestos sobre las ganancias de capital. Dentro de estos recintos blindados, las obras pueden comprarse, venderse e incluso usarse discretamente como garantía para obtener préstamos bancarios sin que los objetos lleguen a salir nunca de su bóveda,. En la práctica, estos espacios sirven para proteger la riqueza lejos del escrutinio de las autoridades y para transformar el arte en un activo financiero abstracto y puramente especulativo, despojándolo de su función cultural para el público,.