LA LEYENDA DE LA COVA DE LA DONA
Sobre este episodio
LA LEYENDA DE LA COVA DE LA DONA • Muchos lugares de la provincia se convirtieron en rincones de reunión de piratas. • Así sucedió en la pobla medieval de Ifach o en la Illeta de Altea. • Bastantes de estos relatos son más bien leyendas que hechos históricos. • En Altea es conocida la siguiente narración. • Situada entre la leyenda y la historia. • La Cova de la Dona. • Cerca de Altea, había un lugar solitario. • Llamado el Corral d’Enrós. • Donde vivía un joven matrimonio. • Ocupaban una vieja casa. • Era espaciosa y estaba bien cuidada. • Él se llamaba Joan. • Era alto, fuerte y muy trabajador. • Transportaba pescado al interior y lo vendía en los pueblos. • Esto le hacía pasar varios días fuera de casa. • Normalmente, su hermana se quedaba acompañando a su solitaria esposa. • Pero en aquella ocasión, ella estaba sola. • Se llamaba Rosa. • Su hermosura cautivaba a muchos. • No pasaba desapercibida. • Era una noche sin luna. • Negra y fría. • El rugido del mar acompañaba el viento. • Trece hombres con intenciones tan oscuras como la noche, se acercaban. • Era una partida de piratas moriscos. • Ocultos en la niebla, se dirigieron al Corral D’Enrós. • Forzaron la puerta de la morada. • Cargaron las pertenencias de valor. • Y se llevaron a Rosa a la fuerza. • De nada le sirvieron sus suplicas ni gritos de socorro. • La subieron a bordo de su barco. • El capitán quedó prendado de su belleza. • Y pensó en ofrecérsela al rey de Argel, como regalo. • Rosa se ganó una cierta confianza de los marineros. • Hasta que logró que le quitasen las ataduras. • Rosa tramó un plan para escapar. • Apenas se habían separado de la costa, cuando divisaron la presencia de unas naves argelinas. • En el castillo de Altea, La Galera y el Mascarat, se tocó a rebato. • Los piratas izaron velas y remaron con todas sus fuerzas. • El mar comenzó a agitarse. • Y el cielo oscureció amenazador. • En un momento de alboroto, la cautiva aprovechó para saltar al agua. • Cuando pasó el peligro, volvió la calma y advirtieron la desaparición de la prisionera…ya fue tarde. • Rosa nadó con toda su energía hacia la costa. • Se encontró con una barquita. • Seguramente, se habría soltado de alguna nave morisca. • Subida en tan frágil embarcación, sin timón ni remos… se entregó a merced del viento. • Éste la impulsó, al principio, hacia la costa argelina. • Donde le hubiese esperado la esclavitud. • Repentinamente, cambió de dirección. • La desgobernada barquita tomó rumbo a la Serra Gelada. • Rosa advirtió el peligro de estrellarse contra las peñas. • En cambio, la providencia quiso que lograse entrar por la abertura de una cueva. • Estaba exhausta. • Buscó un lugar seguro. • Halló una pequeña planicie. • Para su sorpresa, sobre la roca alguien había dejado víveres. • Un alijo de pescadores. • Estos solían dejar dichas raciones en lugares estratégicos. • Para cuando les hiciera falta si se encontraban en alta mar. • Así evitaban volver a la costa. • Había algo de pescado seco, agua y moscatel. • Rosa pasó unos cuantos días en la cueva. • Notó como los cangrejos mordían su vestido. • Al final, la fiebre la debilitó hasta el punto del delirio. • A veces creía escuchar a Joan llamándola. • Una mañana, Rosa no despertó. • Al poco, los pescadores llegaron a la cueva para coger sus víveres. • Y se encontraron con el cuerpo de una mujer. • Su tez pálida la asemejaba a una muñeca de porcelana. • Era muy bella. • De pronto, uno de ellos recordó que cerca de la costa se dio la voz de que había desaparecido la mujer de Joan. • En seguida ataron cabos. • De los cinco pescadores, dos de ellos… marcharon a avisar a las autoridades. • El pescador que la reconoció, cogió la mano de Rosa. • Tenían la misma edad. • Él sintió lástima por la situación. • Y le dio un beso a la mano de Rosa, a modo de despedida. • Sus dedos se cerraron. • La miró asombrado. • ¡Respiraba! • Aquellos ojos tan preciosos…le devolvieron la mirada. • Los pescadores la cubrieron con mantas y la llevaron a casa. • Quiso el tiempo que su historia fuese recordada. • Y desde entonces, aquel lugar es conocido… • Como la Còva de la Dona.