UN ESTUDIO PUBLICADO EN SCIENCE CONCLUYE QUE LOS MAYAS ABANDONARON LA CIUDAD DE TIKAL VÍCTIMAS DE SU PROPIO ENVENENAMIEN
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UN ESTUDIO PUBLICADO EN SCIENCE CONCLUYE QUE LOS MAYAS ABANDONARON LA CIUDAD DE TIKAL VÍCTIMAS DE SU PROPIO ENVENENAMIENTO La cultura maya ejerce una gran atracción. Hace más de 2.000 años, un pueblo fue capaz de levantar increíbles estructuras. Organizar una sociedad de manera efectiva. Y desaparecer…misteriosamente. Dejando todo abandonado. Grandes urbes quedaron despobladas de la noche a la mañana. Ahora, los investigadores creen haber descubierto la razón… Por la que dejaron atrás Tikal. Se encuentra en Guatemala. Es una de las ciudades mayas más impresionantes. Cuenta con uno de los mayores yacimientos arqueológicos de esta civilización. Fue construida durante los primeros años del siglo 4 antes de Cristo. Se considera que su apogeo ocurrió entre el año 200 y el 900 después de Cristo. Sin embargo, a mediados del siglo 9…se convirtió en una ciudad fantasma. Sus más de 100.000 habitantes la dejaron a merced de la selva. Que terminó por cubrirla… Y anclarla a su suerte. Muchas teorías tratan de explicar qué es lo que llevó al colapso a la civilización maya. Tikal es uno de los puntos básicos de su investigación. Hasta hoy, se barajaban hipótesis relacionadas con problemas con las cosechas y el flujo del agua. Es decir, pensaban que las sequías fueron las responsables de esta huida. Haciendo que sus habitantes buscasen otras zonas para subsistir. Pero un estudio del equipo de arqueólogos de la Universidad de Cincinnati en Estados Unidos, concluye que de forma involuntaria, los mayas provocaron su colapso. Sus resultados se han publicado en la prestigiosa revista Nature. Los científicos excavaron diez acuíferos de la antigua ciudad de Tikal. Y se toparon con la presencia de dos cianobacterias: Planktothrix y Microcystis. Al acumularse de forma excesiva… Darían lugar a que el agua se volviera verdosa. Y adquiriese un olor y un sabor desagradables. Ahora vayamos a la causa. Los mayas intoxicaron sus reservas de agua. Con los pigmentos que utilizaban para decorar sus edificios. Ya que no solo eran unos expertos constructores… Sino que se afanaban en embellecer sus edificios y monumentos. Así, tendrían contentos a sus dioses. El caso es que se valían de pigmentos extraídos de la naturaleza. El cinabrio era el principal. Se trata de un mineral de color rojo. Está compuesto por un 15% de azufre y un 85% de mercurio. Incluso, resulta tóxico al simple tacto. De hecho, los mayas lo sabían. Y tomaban ciertas precauciones para no entrar en contacto con él. Pero no tuvieron algo en cuenta: La lluvia. La que arrastró estos pigmentos. Y terminaron por fluir hasta los acuíferos. Donde almacenaban las reservas de agua. Al final, se llenaron de mercurio. El agua dejó de ser potable. Mientras, los mayas siguieron bebiendo y regando sus cultivos sin reparar en sus efectos. Esto generó numerosas enfermedades y fallecimientos. Seguramente, se lo achacarían a la furia de los dioses. En pleno siglo 9, sus pobladores creerían que estaban sufriendo una maldición. La mermada población de Tikal decidió que tendría que largarse. El rastro de aquel duro desenlace ha salido a la luz… gracias a las modernas técnicas de la ciencia.