EL MUNDO DE LAS INFLUENCERS DIGITALES
Sobre este episodio
EL MUNDO DE LAS INFLUENCERS DIGITALES La ficción ha evolucionado en distintos formatos. El libro, el cómic, las películas, las series y los videojuegos. Ahora llega el turno de las influencers virtuales. No son personas reales. Son perfiles en redes sociales que tienen una imagen humana. Cuentan una historia personal. En realidad, son marcas. Las empresas la utilizan para promocionar sus productos. Son una nueva forma de ficción. Una historia inventada y contada a través de las redes sociales. La principal actividad de estos perfiles es llegar a tener muchos seguidores. Ser capaces de influir en ellos. Para que consuman las marcas que les pagan. El mismo negocio del que viven los influencers clásicos. Los de carne y hueso. Detrás de estos personajes digitales hay un equipo de profesionales de la comunicación. Los que se aseguran de no poner en riesgo la reputación de la marca. Los expertos opinan que el contenido es el rey de las redes sociales. No es tan importante la persona que hay detrás de lo que se cuenta. Ni siquiera si es real o ficticia. Lo que cuenta es que la información impacte en sus seguidores. Los influencers digitales suelen aparecer junto a personas reales. Lil Miquela es la primera que ha obtenido una dimensión mundial. Fue creada por la empresa Brud de Estados Unidos. Llegó a Instagram en el 2016. Dos años después, fue considerada como una de las 25 personas más influyentes de Internet por la revista Time. En el 2019 su marca se valoró en 125 millones de dólares. Empresas como Adidas, Calvin Klein o Spotify han confiado en ella para promocionarse. Miquela no es solo una cara bonita en 3D. En su perfil cuenta anécdotas. Va a fiestas. Y da su opinión en diversas campañas. A favor del colectivo LGTBI o en contra del racismo. Ya cuenta con más de 2,6 millones de seguidores. Miquela también es cantante. Sus temas en Spotify han sido escuchados por 882.000 oyentes mensuales. Su remix titulado ‘Sims’ ha superado los 45 millones de reproducciones. Miquela tiene fotos con Rosalía. Y ha asistido al festival de Coachella. Existen las plataformas de influencers digitales. Como Marketing Hub o OnBuy. Miquela factura 7.200 euros por cada publiación patrocinada. Esto supone unos ingresos de 10 millones de euros al año. Una revolución en el mundo de los likes. Más allá de Miquela, la influencer Shudu fue nombrada la primera supermodelo digital del mundo. Unos perfiles irreales que surgen en un contexto de filtros imposibles. Los que encontramos en redes como Instagram o Snapchat. Un entorno donde se han borrado las líneas entre la realidad y la fantasía. La manipulación de las imágenes siguen estando en el punto de mira. Muchos critican que crean estándares de belleza nada realistas. La entrada de las nuevas modelos digitales podrían exagerar más las expectativas de sus seguidores reales. Muchos lo denominan la realidad sintética. A finales de 2018 un japonés de 35 años pagó 16.000 euros para casarse con el holograma de una cantante. La inteligencia artificial y las imágenes generadas por ordenador cada vez cobran más protagonismo en el mercado del entrentenimiento. Las empresas detrás de las ciberinfluencers exploran nuevas posibilidades de negocio. Difuminar todavía más la realidad de la ficción. Ofrecen la creación de avatares, de egos virtuales a los influencers de carne y hueso. Toda una fusión entre la identidad real y la digital.