LOS ALGORITMOS QUE CONTROLAN LA BOLSA
Sobre este episodio
LOS ALGORITMOS QUE CONTROLAN LA BOLSA Hoy en día, complejos algoritmos ultrarrápidos controlan buena parte de las operaciones en bolsa. Se les conoce como sistemas automáticos de inversión de alta frecuencia. Pueden realizar millones de operaciones en un segundo. En todos los mercados del mundo a la vez. Veamos cómo operan estos algoritmos. Identifican las oportunidades en los mercados. Y se aprovechan del arbitraje natural que surge en la competencia. Hace siglos, este arbitraje podía consistir en comprar maíz en un país que lo produjera en abundancia. Y de ahí, llevarlo a otro lugar en el que existía mucha demanda. La diferencia entre el precio de compra y el de venta era el beneficio del operador. Los algoritmos siguen el mismo razonamiento. Por ejemplo, podemos ganar mil dólares en una única operación. O efectuar 1.000 operaciones en las que ganemos un dólar en cada una de ellas. Estos sistemas apuestan por lo segundo. Como al cabo del día pueden realizar millones de operaciones, obtienen grandes beneficios. Es una negociación bursátil de alta frecuencia. Los reguladores están preocupados de que casi no haya intervención humana en el proceso. Una persona entrenada puede reaccionar ante un cambio en aproximadamente un segundo. Un jugador profesional de ajedrez reacciona ante una jugada en unos 650 milisegundos. Los sistemas ultrarrápidos operan en 0,0001 segundos. Mil veces más rápido que cualquier humano. Muchos los consideran auténticas maquinas especuladoras capaces de hundir Wall Street en cuestión de minutos. Ya ha pasado. El 6 de mayo de 2010 a las tres menos cuarto se dio el Flash Crash. Un desplome repentino. La bolsa americana se hundió en mil puntos. Casi un 10 por ciento. Se sabe que un sistema de fondo de inversión entró automáticamente con una orden de venta de 75.000 contratos de futuros. Provenía del Dow Jones. Su valor fue de 4.100 millones de dólares. Esta acción llevó el pánico a los mercados. Sólo duró cinco minutos. Pero el fallo en esos movimientos incontrolados bastó para acabar en colapso. Se trató de una de las mayores oscilaciones en puntos en un día del Dow Jones. Desde el crack de 1987. Un agujero negro en la economía mundial. En Europa, se estima que estos sistemas mueven un 40 por ciento de las operaciones. Mientras que en otros mercados llegan a superar el 70 por ciento. Desde Europa se promueve limitar este tipo de operaciones. Por un lado, se estableció la famosa Tasa Robin. Que sirve para penalizar esta forma de operar. Por otro, aumentando los requisitos de control sobre los que apliquen estos algoritmos en la bolsa. Así consta en la nueva directiva Mifid 2. Está pensada para proteger al pequeño inversor. Con todo, los algoritmos siguen siendo los protagonistas del trading. De las operaciones a corto plazo. Y siguen evolucionando. No sólo tienen unas reglas específicas para ejecutar las órdenes. Ahora, muchos incorporan inteligencia artificial. Para ir modificando las órdenes, adaptándolas al comportamiento del mercado. El resultado es que consiguen precios medios de compra o de venta bastante mejores que los de un operador manual. Su eficiencia en la formación de precios es muy alta. Los algoritmos también destacan en la ejecución de órdenes de gran volumen. Identifican las oportunidades comerciales en los mercados. Actúan más rápido que nadie. A este se le conoce como la carrera hacia cero. Estos son los nombres bélicos de algunos de los sistemas más desarrollados. El oleaje gigantesco, el caballo de fuego o el cuchillo. El sistema del oleaje gigantesco consiguió una rentabilidad anual de un 31% en las cuentas de sus inversores. Parece difícil frenar la expansión de estos algoritmos en las decisiones en bolsa. Una auténtica batalla de sistemas donde se compran y venden millones de acciones en nanosegundos.