Los misterios de nuestro encÉfalo
Sobre este episodio
LOS MISTERIOS DE NUESTRO ENCÉFALO SE PUEDE VIVIR SIN CEREBRO El encéfalo es el órgano que nos mantiene vivos. Nadie está clínicamente muerto hasta que el cerebro no muestra signos de actividad. Sin embargo, en este vídeo os presentaré algunos casos sorprendentes sobre nuestro órgano rey. Para conocer su extraordinaria plasticidad. El ser humano presume de cerebro. Somos tan inteligentes no porque simplemente tengamos más, sino por su distribución. Nuestra inteligencia es la expansión del neocórtex y las áreas asociativas corticales. En cambio, hay casos que desafían estas asunciones generales. ¿Se puede vivir sin cerebro? ¿Es necesario para la vida? No. Es fácil de demostrarlo. Basta con fijarnos en los miles de especies de animales y plantas que no precisan del cerebro para estar vivos. Esa sería la respuesta sencilla. Para las especies que sí requieren de un cerebro, necesitarían mantener estas partes mínimas del encéfalo: El tronco del encéfalo y el hipotálamo. El primero se sitúa en la parte de abajo del cerebro. Conecta los hemisferios cerebrales con la médula espinal. Se divide en tres partes esenciales: mesencéfalo, puente y bulbo raquídeo. Cualquier daño en el tronco del encéfalo produce los desórdenes de consciencia. Como el estado vegetativo. De hecho, el término ‘muerte cerebral’ se utiliza para referirse a la muerte del tronco del encéfalo. Es un dispositivo de soporte vital. Una persona que sólo tenga esta parte, está despierta pero no percibe nada de su entorno ni de sí mismo. Y sería capaz de respirar, regular sus latidos del corazón o sus funciones intestinales. Pero necesitaría ser alimentado, lavado y atendido siempre. Técnicamente, se puede sobrevivir sólo con el tronco del encéfalo. El hipotálamo sería la otra pieza fundamental. En él se hallan las neuronas que mantienen las funciones autónomas vitales. Como la termorregulación. Conozcamos ahora los estudios acerca de este cerebro mínimo para la vida. Los de descerebración animal y ciertos casos de anencefalia. En la descerebración se retira la parte frontal del encéfalo. En este estado, los animales pueden sobrevivir varias horas. Por otro lado, la anencefalia es una malformación del encéfalo. Una falta total o parcial de este órgano. Normalmente se produce durante el desarrollo uterino. Los nacidos con anencefalia suelen fallecer a los pocos días. Aunque ha habido casos de niños que han sobrevivido así durante meses o incluso años. A pesar de hallarse en estado vegetativo. Otro ejemplo de la increíble capacidad de nuestro órgano rey lo apreciamos en los casos de hidrocefalia. Se trata de una acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo en el interior del cráneo. En un artículo publicado en la revista Science se menciona un caso excepcional de hidrocefalia. Un estudiante de matemáticas con un cociente intelectual de 126. A pesar de esta condición, fue capaz de sacar notas brillantes. Y su vida social es completamente normal. En el 2007 la revista Lancet incluyó otro caso similar. Esta vez, el paciente tenía un cociente intelectual de 74. Estaba casado y era padre de dos hijos. Los estudios se realizaron sólo mediante resonancia magnética. Así que es difícil de evaluar qué parte del cerebro estuvieron realmente afectadas. Ahora comprobaremos si es posible vivir sin partes del cerebro. Existen las operaciones para extirpar partes de este órgano. Son las lobotomías. Todavía se aplican para situaciones necesarias. Como una epilepsia intratable. Es una operación perfectamente compatible con la vida. Los pacientes a los que se les ha retirado partes del cerebro suelen responder de diferentes maneras. Algunos pierden la capacidad de memorizar o de manejar sus emociones. Mientras que otros han podido seguir con su vida habitual. Los científicos, de nuevo, lo explican a través de la extraordinaria capacidad plástica de nuestro órgano. El cerebro consigue hacer lo que puede con lo que tiene. Se adapta. Los efectos suelen ser muy distintos. Si una persona ya se desarrolló y nació con estas carencias en su cerebro, su órgano lo tuvo más fácil para repartirse a gusto las funciones correspondientes dentro de esos límites. En cambio, la cosa se complica cuando a una persona ya desarrollada se le extirpa una parte del encéfalo. Pero ya hemos visto, que el cerebro siempre buscará la forma de echar mano de su capacidad de adaptación. De nuestra asombrosa plasticidad cerebral.