LA TORRE DE LES CALETES EN BENIDORM
Sobre este episodio
LA TORRE DE LES CALETES EN BENIDORM Hace cinco siglos, esta torre sirvió para defender a los antiguos moradores de Benidorm frente a los ataques berberiscos. Entre otros riesgos de la época. También formó parte de una serie de defensas situadas de norte a sur de la costa mediterránea. Contaron con su propia organización además de su sistema de comunicación. Nos situamos en un saliente de la Sierra Helada, en su extremo meridional. La torre de les Caletes se encuentra colgada de la ladera del acantilado en la Punta del Cavall. Es la única torre vigía que hay en el término municipal de Benidorm. Consta en el catálogo de Bienes de Interés Cultural de la Comunidad Valenciana. Tiene forma de cilindro. El diámetro de la base es de unos 8 metros. Desde esta torre se mantenía contacto con la torre de l’Aguiló, hoy en Villajoyosa. También con el castillo de Benidorm. Y se relacionaba con la torre Bombarda, que, en el presente, hallamos en El Albir. Cada torre estaba situada a una distancia de una milla valenciana, aproximadamente. Equivalente a unos seis kilómetros. La explicación, es que esta era la distancia que un hombre recorría a pie en una hora. Los atalladors eran los guardias que iban a caballo para alertar a la población ante algún peligro. Este tipo de construcción se realizó en la segunda mitad del siglo 16. En tiempos de Felipe II. Se empleó mampostería hecha con piedras. Y se unieron con un mortero de cal y grava. El que se utilizó para el recubrimiento exterior. Las torres de Bombarda y les caletes no tenían atalladors. Los castillos de Altea y Benidorm se encargaban de ese servicio. Los vigilantes o Atalayes de Sierra Helada eran los que controlaban el litoral. Tenían que llegar hasta la torre de les Caletes y dar el seguro a sus vigilantes. Si el mar estaba libre de enemigos, se indicaba en cada torre, mediante un haz de leña o hierba colgando de una pica de unos 4 metros. Al divisarla, los pescadores y la gente de la población, podían estar tranquilos. La vigilancia era un trabajo duro. No podían abandonar su puesto bajo ningún concepto. Cada tres días, solo un vigilante podía acercarse a Benidorm para comprar alimento. En definitiva, un enclave muy interesante para recorren en nuestro paseo por el Parque natural de la Sierra Helada. Es una zona muy atractiva para los publicistas. Cada año se ruedan allí bastantes anuncios donde se ve la ciudad de Benidorm al fondo.