UNA HISTORIA SOBRE LA MEDICIÓN DEL TIEMPO
Sobre este episodio
UNA HISTORIA SOBRE LA MEDICIÓN DEL TIEMPO ¿Qué hora es? Esta pregunta, aparantemente trivial, ha tenido diferentes respuestas a lo largo de la historia. En Egipto se empezó a dividir las horas de luz y las de oscuridad en 12. Se lo apropiaron de Sumeria. Sumeria utilizaba el sistema sexagesimal. Que es el que todavía empleamos para medir los grados de un ángulo. De día era sencillo. Se ponía un palo en el suelo y se hacían 12 divisiones. De noche, se valían de las constelaciones. Las llamaban …decanos. Gracias a estas, contaban las horas. Pero este sistema tenía sus problemas. Funcionaba bien cerca del ecuador, donde los días y las noches tienen 12 horas todo el año. En cambio, a medida que vas hacia el sur o el norte, las horas de luz en verano son más largas. Y en invierno más cortas. El astronómo griego Hiparco de Nicea propuso dividir el día en 24 horas. Para que duraran lo mismo durante todo el año. Este procedimiento fue adoptado por los romanos. Y se hizo universal con los primeros relojes mecánicos del siglo 14. Durante gran parte de la historia, los relojes eran caros y fallaban mucho. Así que se continuó usando los de sol. El problema es que la hora va cambiando según avanza el sol de este a oeste. Al final, cada ciudad tenía su propia hora. Las campanadas de las iglesias regían las costumbres de cada población. Hubo un invento que obligó a unificar los horarios. El ferrocarril Hizo falta una norma homogénea para saber a qué hora llegaba y salía el tren. El ingeniero de ferrocarriles británico Sir Sandford Fleming propuso un sistema internacional de husos horarios en 1870. 14 años después, esta norma se instauró en la conferencia del meridiano celebrada en Washington. Allí se acordó tomar como referencia el meridiano de Greenwich para establecer 24 husos horarios diferentes. Sin embargo, la unificación definitiva de horas y calendarios tuvo lugar en la conferencia de París de 1912. Se aprobó un huso horario cada 15 grados de longitud. Como en todo, hay excepciones a esos husos. Con el cambio del milenio, algunas islas del Pacífico modificaron su horario. Buscaron atraer a turistas que deseasen ser los primeros en cambiar de milenio. China extiende su territorio en tres husos horarios diferentes. Pero mantiene la misma hora en todo el país. La unificación de horarios en España llegó el 1 de enero de 1901. Al principio, se acordó que la hora oficial sería la del meridiano de Greenwich. Esto se aplicó a todo el territorio español, incluidas las Islas Canarias. Hasta 1922 no se retrasó la hora en Canarias. Como curiosidad, durante la guerra civil, la zona republicana tenía una hora menos que la sublevada. Al acabar la contienda se usó la hora del bando ganador. En el año 1940 se volvió a cambiar la hora en España. En vez de seguir el horario de Greenwich, que es el que le corresponde geográficamente. Se adoptó el de Berlín y Roma. Lo que se conoce como hora central europea. Esto hace que España tenga el día tan largo. Y que en invierno nos levantemos para ir a trabajar y todavía sea de noche. La primera modificación oficial del horario de verano se hizo en las ciudades de Port Arthur y Orillia en Ontario, Canada, en el año 1908. Esto se aplicó en Alemania y al resto de países del Imperio Austrohúngaro a escala nacional a partir de 1916. Finalizada la Primera Guerra Mundial, algunos países dejaron ese horario. Otros lo mantuvieron. En la Segunda Guerra Mundial ocurrió lo mismo. Volvió a plantearse ese horario y luego se quitó. Hasta que quedó definitivamente establecido a partir de los años 70 del siglo 20. Se dejó como una manera de ahorrar energía, ya que había crisis de petróleo. Nunca ha sido algo universal. Muchos países de África o del sureste asiático nunca lo han aplicado. Excepto Chile y Paraguay, el resto de Sudamérica y Centroamérica tampoco lo siguen. Es un baile de horarios que sigue sin tener las horas contadas. El debate continúa. Muchos creen que retrasar una hora en el período de otoño a invierno o adelantarla cuando la primavera da paso al verano, no ayuda a ahorrar energía. En España se sigue haciendo desde 1974.