DENTRO DE LA MANSIÓN WINCHESTER
Sobre este episodio
DENTRO DE LA MANSIÓN WINCHESTER No todos los viajeros buscan lo mismo cuando visitan un destino. Algunos no se quieren perder los rincones menos conocidos de un lugar. Uno de esos enclaves extraños se encuentra a las afueras de San José, en California. Se trata de la mansión Winchester. Conozcamos su espectacular historia. En 1866 esta casa era una granja de ocho habitaciones y dos pisos. Se llamaba Villa Llanda. Hasta que Sarah Winchester la adquirió. Su nueva propietaria se había quedado sola. Y su hijo murió poco tiempo después de su marido. Deprimida, había decidido empezar una nueva vida. Sarah había heredado una gran fortura de la Winchester Company, la compañía de su difunto marido. Que se dedicaba a la venta de rifles de repetición, sobre todo del modelo 1873. Este se convirtió en el arma favorita de muchos vaqueros. Era capaz de disparar una bala cada tres segundos. Esta rapidez dejó tras de sí un alto número de cadáveres. Sarah empezó a reformar la casa. Y terminó remodelándola por completo. La obra duraría 36 años, hasta la muerte de su dueña en 1922. Al final, la pequeña granja se transformó en una mansión de cuatro pisos. Ahora tenía 160 habitaciones, 467 puertas, 47 chimeneas, dos salones de baile y 10.000 paneles de vidrio. Sigamos recorriendo sus secretos. La mansión Winchester tiene seis cocinas, 40 escaleras, 52 tragaluces y dos sótanos. En su momento, ya contaba con una ducha de agua caliente, calefacción central y tres ascensores. Pero…¿Por qué se produjo esta constante remodelación de la casa? Cuando falleció su marido, Sarah se adentró en el mundo de lo paranormal. Usó los servicios de una médium que se puso en contacto con su esposo. Este le reveló que la familia estaba maldita por las muertes que había causado la venta de armas Winchester. Así que le ordenó construir una casa especial para combatir a los espíritus atormentados en busca de venganza. Para ello, la obra no debería de detenerse hasta que Sarah muriese. Por eso, la casa siempre estaba en obras. Siete días a la semana los 365 días del año. Solo pararon durante un terremoto en 1906. Este hecho hizo que Sarah se decantase por construir a lo ancho y no a lo alto. Por si volvía a ocurrir otro temblor. Sarah fue una mujer culta y con estudios. Los artesanos locales siempre le agradecieron que les diese trabajo sin cesar. Sin embargo, sus vecinos la tacharon de excéntrica por esta causa. Hoy en día, la mansión Winchester permanece abierta al público. Al visitarla, se aprecia la riqueza de sus materiales. Techos de madera, suelos de parquet con molduras. Incrustaciones a mano, candelabros de oro y plata. Además de detalles increíbles en pomos, bisagras, muebles y paneles. Destacan las cristaleras bellamente decoradas con motivos florales y animales. También sorprenden las rarezas de la mansión. No se puede pasar a través de sus 2.000 puertas. Algunas tienen una pared detrás. Para despistar a los vengativos espíritus que entraban en la casa. Otras puertas llevan al vacío. Hay escaleras que no suben a ninguna parte. En conjunto, es como una especie de laberinto. Hay habitaciones pequeñas construidas dentro de otras más grandes. Balcones y ventanas mirando hacia dentro. Ventanales en el suelo, salas sin suelo o pequeñas puertas para un gato. El número 13 aparece en muchas partes. En las escaleras, colgadores o candelabros. Incluso en los 13 baños de la casa. Muchos de ellos, inservibles. Para despistar a los malos espíritus. En cambio, Sarah no escatimó a la hora de contar con los últimos avances de la época. La Mansión tenía su propio suministro de agua y electricidad. Tres ascensores. Dos accionados por sistema hidráulico y el tercero por electricidad. Sarah tenía un sofisticado medio para llamar a sus sirvientes con tubos intercomunicadores. Hasta se podía comunicar con otras salas de la casa. En 1874 la propiedad entró en el Registro nacional de lugares históricos de Estados Unidos. Un lugar para perderse que vale la pena visitar.