EL FESTIVAL BURNING MAN
Sobre este episodio
EL FESTIVAL BURNING MAN Existe un curioso festival estadounidense que nos recuerda a las fallas de Valencia. El Burning Man. Dura una semana. Se celebra a principios de septiembre, en el desierto de Black Rock. En el noroeste del estado de Nevada. Todo comenzó en 1986 en la playa de Baker Beach, San Francisco. Un grupo de amigos celebró el solsticio de verano, quemando una figura de madera de dos metros de altura. El nombre de su creador fue Larry Harvey. Pero creció tan rápido, que en 1990 se trasladó al desierto de Nevada. En el 2013 se convirtió en una organización sin ánimo de lucro. En el 2020 se suspendió por la situación santiaria mundial. Se espera que regrese en el 2021 bajo el título de Terra incógnita La edición de 2019 congregó a casi 80.000 personas en mitad del desierto. La ciudad adopta la forma de un semicírculo con un gran espacio central. Allí se colocan enormes estructuras. Luego, serán quemadas. Los asistentes se van instalando en campamentos. El nombre de este festival responde a una de esas estructuras. Tiene forma de persona. El monumento sagrado se llama ‘The Man’. Y se quema el fin de semana que coincide con el inicio de septiembre. La escultura comenzó midiendo 2 metros de altura. Y ha llegado a alcanzar unas dimensiones de 32 metros en el 2014. Al mismo tiempo, se quema un gran templo cercano. El Burning man tiene una serie de principios. Son la esencia misma de esta concentración. Se basa en la colaboración comunitaria. Está prohibido el comercio y el dinero. No se admite la participación de marcas y patrocinadores. La filosofía hippie impera en la convivencia. Los participantes se llevan sus propios recursos para toda la semana en el desierto. En este lugar no hay conexión a internet ni cobertura móvil. Es habitual hacerse regalos o compartir lo que se trae. Los asistentes se expresan libremente. Y lucen curiosos conjuntos y vestimentas. Los disfraces y los elementos artísticos dan un sentido especial a este evento. La quema de las esculturas gigantes al final de la semana es el momento culminante. Últimamente la idea de este festival ha sido muy criticada por la reciente llegada de millonarios y famosos. Su presencia, aseguran, ha desvirtuado los principios del Burning Man. Ahora, este oasis de la contracultura reúne a algunas de las personas más ricas del mundo. Como los fundadores de Google, el presidente ejecutivo de Amazon o el dueño de Tesla. Ellos sustituyen las tiendas de campaña y los sacos de dormir por enormes carpas con camas. Con aire acondicionado y baños portátiles. Al final, regresan a sus destinos en aviones privados. De momento, en el Burning Man hay cabida para todos.