SMOG DENTRO DE LA NUBE TÓXICA
Sobre este episodio
SMOG DENTRO DE LA NUBE TÓXICA La contaminación del aire es uno de los problemas medioambientales más acuciantes. La Organización Mundial de la salud estima que contribuye a que se produzcan siete millones de muertes prematuras al año en todo el mundo. La quema de combustibles fósiles, las emisiones de los coches y la actividad agrícola la favorecen. La contaminación se mide y se presenta con un valor de 2,5 de material particulado. Pm 2,5 Esto quiere decir que el tamaño de las partículas finas en el aire miden 2,5 micras. Cuanto mayor sea el valor Pm, peor es la calidad del aire. La acumulación de estas partículas tóxicas puede derivar en dos tipos de nube tóxica. La industrial o la fotoquímica. La niebla industrial es de color marrón. Se genera cuando la quema de combustibles libera al aire azufre y hollín. Y estos se combinan con el contenido de agua de la niebla natural. Por sí sola, la niebla no es tóxica, pero cuando se suman a ella contaminantes, se vuelve opaca. Y se torna en un riesgo para la salud. La niebla fotoquímica también dificulta la visión. Suele consistir en una combinación de actividad humana con luz solar. Cuando los gases emitidos por los coches y la industria reaccionan con la energía de la luz solar. La topografía y las condiciones meteorológicas influyen en la prevalencia de la nube tóxica. Por ejemplo, si se produjese una nube tóxica fotoquímica en Los Ángeles, se quedaría más tiempo atrapada allí, porque la ciudad está rodeada de una cordillera montañosa. El dióxido de nitrógeno es uno de los mayores contribuyentes a este tipo de nube tóxica. Durante el tiempo que ha durado la pandemia, la Nasa aseguró que la concentración global de dióxido de nitrógeno descendió un 20 por ciento. Gracias a ello, los cielos estuvieron más limpios. Hasta que la gente vuelva a usar sus medios de transporte como antes. Esperemos que todo esto sirva para promover los esfuerzos para mejorar en el futuro.