EL MEGALODÓN EL MAYOR DEPREDADOR DE LA HISTORIA
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EL MEGALODÓN EL MAYOR DEPREDADOR DE LA HISTORIA Los tiburones llevan más de 400 millones de años surcando los océanos. Donde viven desde antes de que aparecieran los primeros dinosaurios. Han sobrevivido a varias extinciones masivas. Hoy en día, aún residen en nuestros mares. Los tiburones actuales conservan muchas de sus características originales. De entre todas las especies que han existido, una de ellas fue el pez más grande conocido. Y el mayor depredador de la historia en nuestro planeta. El Megalodón. Estuvo en los océanos hasta hace unos 3 millones de años. Se cree que pudo medir entre 15 y 18 m de largo. El triple del tamaño de un tiburón blanco actual. Su peso rondaba las 50 toneladas. Recientemente, un equipo de paleontólogos de la Universidad de Princeton han aportado nuevos datos sobre el Megalodón. No tenía rival. Comía lo que quería. Se alimentaba de algunos depredadores marinos y de otros semejantes. Los resultados de este estudio se han publicado en Science Advances. Sin duda, este ejemplar mega dentado fue un enorme carnívoro. Si todavía existiera, cambiaría por completo la interacción de los humanos con el entorno marino. Asegura el autor principal de la investigación, Danny Sigman. Tanto Meg como sus antepasados, ocuparon el nivel trófico más alto de la cadena alimentaria prehistórica. De hecho, su posición fue tan elevada que es posible que el Megalodón se comiese a otros depredadores. Y a depredadores de sus depredadores. Hay evidencia de que hubo canibalismo entre tiburones mega dentados. Así como en otros depredadores marinos prehistóricos. La cadena alimenticia en el océano tiende a ser más larga que la de los animales terrestres. Ya que se empieza por organismos muy pequeños. Por ello es tan asombroso encontrarnos con un único depredador en la cima de la cadena alimentaria marina. Los científicos utilizaron una nueva técnica para medir los isótopos de nitrógeno en fósiles de dientes de Megalodón. De manera que cuanto más nitrógeno-15 haya en su organismo, mayor será su nivel trófico. Hay pocas pruebas en los tiburones extintos. Por ello, esta novedosa prueba nos aporta una interesante visión de este mundo acuático. Los organismos que están en la parte inferior de la red alimentaria, como las plantas y las algas, absorben nitrógeno del aire o del agua. Cuando otras especies los comen, los depredadores añaden ese nitrógeno a sus propios cuerpos. Después, una parte de ese nitrógeno, el N-14, regresa al mar tras las deposiciones de sus portadores. En cambio, el N-15 se acumula en su organismo. Es fácil medir los niveles de nitrógeno en animales de hasta 15.000 años de antigüedad. Pero la falta de tejidos blandos en especies anteriores, dificulta la tarea de hallar datos de aquellos tiempos prehistóricos. Y han tenido que analizar los dientes. Estos restos se conservan mejor porque están revestidos de un esmalte duro como una roca. Que actúa como una barrera frente a las bacterias en descomposición. Y los tiburones tienen unos cuantos dientes que se reemplazan sin parar. En el registro geológico, unos de los fósiles más abundantes son los dientes de tiburón. Y muchos aún conservan una pequeña cantidad de materia orgánica dentro de su esmalte. Sigman y sus colaboradores han logrado medir esas diminutas cantidades retenidas en una fina capa de esmalte. En los dientes de tiburones extintos hace millones de años. Para obtener las proporciones de sus isótopos. Es un método costoso. Han tardado casi una década en perfeccionarlo. Ahora ya disponemos de una buena herramienta para armar el puzle del ecosistema antiguo. El del mayor depredador que haya existido. El Megalodón, el rey de los mares.