DEL SAINT MONDAY A LA INVENCIÓN DEL FIN DE SEMANA
Sobre este episodio
DEL SAINT MONDAY A LA INVENCIÓN DEL FIN DE SEMANA El jovial cuchillero es una famosa canción anónima del siglo 18. Y plasma a la perfección la conquista laboral que hoy disfrutamos. El fin de semana. En un principio, los fines de semana no fueron el sábado y el domingo, sino domingo y lunes. Las razones fueron varias. Por un lado, la presión de los sindicatos que ya enarbolaban lemas de legítimo derecho al descanso. Influidos por las ideas de Marx y la primera internacional de 1864. En segundo lugar, los organismos institucionales y religiosos se interesaron por cultivar a la clase trabajadora a su conveniencia. Ya que la mayoría de ellos dedicaba su tiempo libre al vicio. Las tabernas estaban llenas y los museos y las iglesias se quedaban vacíos. En 1842 se formó la Asociación de Cierre Temprano. Un grupo de presión para que el gobierno dejase la tarde libre del sábado. Con la contrapartida de trabajar el lunes por partida doble. En definitiva, los obreros se movilizaron por una regulación laboral más digna que amparase sus derechos. Pretendían que el lunes fuese considerado día de recreación racional. En la que el obrero invirtiese su tiempo de ocio en instruirse. Estas medidas trajeron consigo la aparición de la primera industria del ocio. Así como las programaciones estrella de la semana. Muchas funciones de teatro y conciertos se cambiaron del lunes al sábado por la tarde. Otro aspecto que favoreció la aparición de nuestro fin de semana fue la llegada del fútbol. Y más en Inglaterra, donde había una verdadera devoción por este deporte. Esta moda despegó en 1890. Y hubo un gran movimiento que impulsó que el sábado por la tarde fuese libre y el domingo también. Empresarios, grupos religiosos y compañías de ocio acordaron que todos saldrían ganando. Al proponer la tarde del sábado como descanso, notaron una mejora en la economía. Así se sentaron las bases para que el fin de semana durase 48 horas. Los jefes se dieron cuenta de que estas libranzas reducían el absentismo laboral y mejoraba la producción en las empresas. La ociosidad entendida como: tiempo libre o fuera de ocupación, es bastante reciente. Nació en el siglo 19 y llega hasta nuestros días. Karl Marx influyó con sus ideas para avanzar hacia una sociedad cada vez más emancipada del trabajo. Una idea que ya propuso el mismísimo Aristóteles en su Ética. La felicidad depende del ocio porque nos ocupamos para tener tiempo libre. Así como hacemos la guerra para poder vivir en paz. Sin embargo la semana es una medida artificial, creada por las personas. El día abarca el intervalo entre la salida del sol y su puesta. Va desde un amanecer hasta el siguiente. El mes es el tiempo requerido para que la luna crezca, se haga llena y luego deje de verse en el cielo. Mientras que el año cuenta un ciclo estacional completo. Pero…¿Qué es lo que mide una semana? Nada. Ningún fenómeno natural ocurre cada siete días. No hay nada que suceda en la luna, el sol o las estrellas en ese intervalo artificial. Agrupar los días de la semana en 7 viene de los Babilonios. Posteriormente, esta división la adoptaron tanto los griegos como los romanos. Los nombres de los días fueron tomados de astros y dioses. Por ejemplo, el origen del miércoles se debe al dios del comercio, Mercurio. El viernes a Venus y el Domingo al sol. Del inglés Sunday. En resumen, el número de días de la semana no tiene su origen en un ciclo astronómico. Como sí lo hacen los días, meses o años. Sin embargo, el nombre de cada uno de estos siete días si proviene de los dioses y astros. Con todo, la jornada laboral y el fin de semana siguen evolucionando. En la actualidad, hay un debate sobre la idea de reducir más la semana laboral. De cinco días a cuatro. Quizás dentro de unos años o unas décadas lo que entendemos por ‘fin de semana’ cambie. Y dispongamos de tres días libres enteros para dedicarlos al ocio. El problema sería que habría que mantener el ritmo productivo con un día menos. La verdad es que vivimos tiempos de avances vertiginosos. Y, seguro que pasarán muchas cosas dentro del mercado laboral en los próximos años. Unos cambios que, a día de hoy, ni siquiera podemos imaginar.